🇫🇷 GEIPAN / CNES
El 30 de mayo de 1977, dos personas en un coche avistaron una bola luminosa rojiza a baja altura sobre Vitteaux. Se desplazaba lentamente de sur a norte, sin ruido, durante cinco o seis minutos. El caso se consideró inicialmente sólido: dos testigos, uno de ellos funcionario de policía. Sin embargo, una reexaminación posterior con nuevas herramientas concluyó que el fenómeno era la Luna en el horizonte, vista de forma intermitente entre nubes. Ninguno de los testigos la mencionó, probablemente por efecto de la fatiga y las condiciones de conducción nocturna.
La reclasificación a categoría A no pone en duda la honestidad de los observadores, sino su interpretación. El caso ilustra cómo fenómenos astronómicos bien conocidos pueden confundirse con objetos no identificados en circunstancias de baja visibilidad y cansancio.