🇫🇷 GEIPAN / CNES
Un testigo advirtió a las 20:45 del 17 de febrero de 1980 un punto redondo, fijo y notablemente amarillento, más grande que cualquier estrella visible. Lo contempló durante más de diez minutos sin detectar movimiento alguno. La gendarmería no localizó a otros observadores, aunque la prensa local recogió testimonios similares en la zona. El análisis de cartas celestes reveló que Venus brillaba con magnitud –4,01 en aquella época. La altura estimada del planeta sobre el horizonte era de 8°, frente a los 20° que indicó el testigo, una discrepancia atribuible al margen de error habitual en este tipo de apreciaciones. La hipótesis astronómica se vio reforzada por la abundancia de casos idénticos registrados durante ese mismo periodo, todos compatibles con la observación de Venus.