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En 1953, Robertson recibió una llamada sobre la posible desclasificación de un informe sobre objetos voladores no identificados. El informe había sido organizado por la Fuerza Aérea y se le pidió a Robertson que autorizara la revelación de sus conclusiones. James F. Byrne, un oficial de la Fuerza Aérea, fue quien contactó a Robertson para hacer la solicitud. Robertson indicó que revisaría el asunto y que Byrne debería comunicarse directamente con él. Este tipo de documentos históricos ofrecen una visión fascinante sobre cómo las autoridades trataban los fenómenos aéreos inexplicables en la época de la Guerra Fría.