🇫🇷 GEIPAN / CNES
Un niño observó una bola luminosa rojiza del tamaño de una canica que se movía silenciosamente cerca de él en el verano de 1994. El testimonio, aunque impactante, carece de detalles precisos como la fecha exacta, ya que el testigo no recuerda el día ni el mes con certeza. A pesar de esto, la experiencia lo marcó profundamente. En 2006, el mismo individuo volvió a ver bolas luminosas, pero esta vez más lejanas y menos visibles. La gendarmería no registró otros testimonios similares en la zona, lo que dificulta la evaluación de la veracidad o la frecuencia de estos fenómenos.