🇫🇷 GEIPAN / CNES
En la madrugada del 10 al 11 de abril de 1997, un testigo fue despertado por una luz blanca intensa seguida de un ruido similar a un cohete. Al acercarse a la ventana, notó que el techo de su coche, estacionado en el jardín de su casa, estaba ardiendo. Inmediatamente llamó a la policía, quienes junto con los bomberos recogieron muestras del material caído. Un laboratorio universitario identificó el material como basalto, sugiriendo que podría ser una meteorita. Sin embargo, expertos posteriores, incluido un especialista en mineralogía del Museo de Historia Natural en París, descartaron esta hipótesis. Análisis posteriores revelaron que los fragmentos contenían elementos como sodio, magnesio, potasio, azufre y carbono, comunes en cohetes terrestres o marinos. El GEIPAN clasificó el caso como "A", atribuyéndolo a un cohete terrestre. Aunque el dueño del coche presentó una denuncia, no se facilitó información directa al SEPRA, dificultando la investigación. A pesar de ello, el caso se publica por la relevancia de los análisis realizados y la importancia de tener acceso directo al testigo para mejorar la investigación.