🇫🇷 GEIPAN / CNES
El 8 de febrero de 1998, un testigo en Montpellier observó un objeto negro en el cielo. Inmediatamente se inició una investigación para determinar la naturaleza del objeto. Resultó que el objeto no era un fenómeno inexplicable, sino un cometa volante utilizado ese mismo día por un fotógrafo profesional para capturar imágenes aéreas. Tras una demostración realizada al testigo, este confirmó que el cometa volante era exactamente lo que había visto. El caso fue resuelto de manera clara y satisfactoria, sin dejar lugar a dudas.
La GEIPAN clasificó este caso como "A", lo que indica que se trata de un avistamiento con una explicación clara y verificable. Este tipo de resoluciones ayuda a aclarar informes que inicialmente pueden parecer inexplicables, pero que al investigarlos resultan tener una causa completamente terrestre. El caso de Montpellier es un ejemplo de cómo una observación atenta y una investigación rápida pueden despejar confusiones y brindar una explicación lógica.