🇫🇷 GEIPAN / CNES
Un adolescente de 13 años observó una luz roja en el muro de su salón en primavera de 2000, aunque sin registrar hora ni fecha exacta. Según su testimonio, la luz parecía provenir del exterior y, tras unos segundos, vio una forma inmóvil detrás de una ventana que desapareció de inmediato. El caso fue reportado ocho o nueve años después, en 2008, y carece de información suficiente para ser considerado un fenómeno aeroespacial. El GEIPAN lo clasificó como caso C por falta de datos concretos.
La luz roja en el muro y la forma fugaz no permiten establecer una conexión clara con un objeto volante no identificado. Además, el testimonio único y tardío no aporta elementos que justifiquen una investigación más profunda. Este tipo de casos, aunque intrigantes, suelen quedar en el limbo de la incertidumbre por no cumplir con los criterios establecidos por los investigadores oficiales.