🇫🇷 GEIPAN / CNES
El 13 de febrero de 2008, un testigo en Saint-Étienne-du-Rouvray observó una gran bola naranja moviéndose a gran velocidad por el cielo. El fenómeno duró solo unos segundos y desapareció rápidamente. Aunque el testigo no vio nada más, la descripción del objeto sugirió algo inusual. Sin embargo, la falta de otros testigos o grabaciones limitó la posibilidad de confirmar si se trataba de un fenómeno natural, como un bólido. La clasificación B indica que probablemente fue una mala interpretación de un evento atmosférico común, aunque no se puede descartar por completo.
La GEIPAN, que investiga estos casos, considera que la baja consistencia del testimonio y la brevedad del suceso apuntan a una explicación convencional. No obstante, la ausencia de evidencia adicional mantiene un cierto misterio alrededor del caso. Este tipo de eventos, aunque no concluyentes, recuerdan que el cielo siempre puede sorprendernos con fenómenos que aún no entendemos del todo.