🇺🇸 USAF — Project Blue Book
En enero de 1956, un adolescente de 13 años en Seattle informó haber observado un objeto luminoso que cambia de color. Describió una bola brillante con tonos azulados, amarillos y rojos, que parecía moverse lentamente hacia el sur. El informe incluye detalles como la hora exacta del avistamiento, la posición estimada y el hecho de que el objeto se vio durante varias noches consecutivas. Los investigadores contactaron a astrónomos y meteorólogos, quienes concluyeron que el objeto era probablemente la estrella Sirio, visiblemente brillante en esa época del año. A pesar de las dudas iniciales, se descartó la posibilidad de un globo meteorológico o un avión, y se consideró que el testimonio del testigo, aunque no experto, era coherente con una observación astronómica.
La investigación incluyó contactar al observatorio de la Universidad de Washington, que confirmó la posición de Sirio durante las fechas reportadas. También se revisaron datos de radiosondas y condiciones climáticas, que apoyaban la teoría de una inversión térmica que podría haber reflejado la luz de la estrella. Aunque hubo intentos de verificar con aviones de patrullaje, no se encontró evidencia de un objeto no identificado. Finalmente, los oficiales encargados concluyeron que el avistamiento era astronómico, y no un fenómeno inexplicable.