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En 1993, la prensa internacional informó que Rusia planeaba patentar un nuevo avión con diseño de "vaso volador". Este prototipo, desarrollado en Saratov, prometía capacidad para entre 20 y 2000 pasajeros. Se destacaba por su capacidad de despegue y aterrizaje en cualquier terreno, incluido el agua, gracias a una suspensión de aire. Aunque se mencionaba como un avión convencional, su descripción evocaba formas y capacidades típicas de los informes OVNI. El documento, aunque breve, sugiere un interés en tecnologías avanzadas con aplicaciones civiles.
El anuncio generó curiosidad por su originalidad y por la falta de infraestructura necesaria para operarlo. Aunque no se han reportado desarrollos posteriores, este documento refleja cómo los avances aéreos a veces se presentan con lenguaje que cruza la línea entre lo convencional y lo sobrenatural. Su mención en medios internacionales y el uso de términos como "vaso volador" lo convierten en un caso curioso dentro de la historia de la aviación y los estudios OVNI.