🇺🇸 USAF — Project Blue Book
En noviembre de 1956, una mujer en Washington, D.C., observó un objeto blanco con forma de cúpula, del tamaño de un gran paraguas de playa. Lo vio por primera vez desde su ventana y lo siguió durante cinco minutos mientras se movía hacia el norte y desaparecía. Un momento después, reapareció y permaneció en el mismo lugar otros cinco minutos antes de desaparecer nuevamente. El informe no llegó a una conclusión clara, mencionando posibles refracciones de luz como explicación, pero sin datos suficientes para estar seguros. La observadora, una secretaria de 33 años, no parecía estar buscando atención, lo que añade un toque de normalidad a un suceso bastante inusual.
El informe oficial, aunque detallado, no logró identificar el objeto. Se descartaron globos, aviones y objetos astronómicos con certeza. Las condiciones climáticas eran favorables, con cielos despejados y visibilidad clara. Sin embargo, el oficial encargado señaló que la posibilidad de distorsión óptica no podía ignorarse. A pesar de la falta de conclusiones firmes, el caso sigue siendo un ejemplo clásico de un avistamiento OVNI sin resolver, donde la simplicidad de la descripción y la ausencia de evidencia concluyente lo convierten en un misterio persistente.