🇺🇸 USAF — Project Blue Book
En noviembre de 1957, un testigo en Red Durham, Carolina del Norte, observó dos objetos rojos de forma ovalada, del tamaño de una pelota de béisbol. Se movían uno detrás del otro hacia el sureste, acompañados de un sonido siseante y dejando un brillo rojizo en el cielo. La observación duró tres minutos y fue registrada como una de las pocas experiencias sin imágenes. Aunque se consideró la posibilidad de un fenómeno astronómico, los investigadores concluyeron que probablemente se trataba de un avión. Sin embargo, el testimonio sugiere algo más inusual.
La descripción de los objetos y su comportamiento no encajaban fácilmente en categorías convencionales. El color rojo, el sonido distintivo y la formación en pares generaron cierta confusión. A pesar de que se descartaron otras explicaciones, como globos o auroras boreales, el informe oficial no llegó a una conclusión definitiva. Este caso, como tantos otros, permanece en la frontera entre lo convencional y lo inexplicable, añadiendo una pieza más al misterio de los avistamientos no identificados.