🇺🇸 USAF — Project Blue Book
En febrero de 1958, una testigo en Camp Carson, Colorado, observó cuatro líneas paralelas que brillaban como cohetes y apuntaban hacia abajo. Estas líneas tenían el tamaño de la mitad de un lápiz, eran de color rojo-naranja y estaban muy lejos. La observación duró unos cuatro minutos, y las líneas se apagaron progresivamente, desde un intenso color rojizo hasta rosa y finalmente desaparecieron. La testigo, una mujer de 33 años, vio el fenómeno mientras entraba a su coche, cerca de una tienda en Nevada. Aunque inicialmente se consideró un fenómeno inusual, los investigadores concluyeron que se trataba de rastros de aviones (contrails) vistos al atardecer, una explicación común para este tipo de avistamientos. La descripción del testigo coincidía con las características típicas de los rastros de aviones, especialmente en formación o de aviones de múltiples motores.
La observación fue registrada en un informe oficial del Proyecto 10073, donde se destacó que no se tomaron fotos y que el testigo no identificó aviones específicos. Sin embargo, el oficial encargado del caso confirmó que los rastros observados eran compatibles con los contrails producidos por aviones en vuelo. Este tipo de informes ayudó a los investigadores a entender mejor los fenómenos aéreos y a diferenciar entre objetos reales y percepciones erróneas. Aunque en la época los avistamientos de ovnis eran frecuentes, este caso terminó siendo una explicación convencional, reforzando la idea de que muchas veces lo inexplicable tiene una causa natural o conocida.