🇺🇸 USAF — Project Blue Book
En noviembre de 1958, una mujer viajaba en un autobús Greyhound por Nuevo México cuando avistó un objeto misterioso en el cielo. Lo describió como un objeto plano, redondo y de apariencia de aluminio que se alejaba a una velocidad asombrosa, incluso más rápida que un jet. El testimonio fue registrado en un informe oficial, pero carecía de datos suficientes para una evaluación concluyente. A pesar de que otros pasajeros también lo observaron y comentaron sobre el fenómeno, las autoridades no pudieron determinar su naturaleza. El caso fue revisado años después, pero seguía sin tener explicación clara.
La testigo, que no quiso revelar su nombre completo, insistió en que lo que vio no era ni un globo, ni un avión, ni una alucinación. Su testimonio fue enviado a diferentes instituciones, pero finalmente se archivó sin resolver. Este tipo de casos, con testimonios claros pero sin evidencia física, son comunes en la historia de los avistamientos de ovnis. Aunque no se llegó a ninguna conclusión, la descripción del objeto y la reacción de los testigos reflejan la sorpresa y el misterio que rodean a estos fenómenos.