🇺🇸 USAF — Project Blue Book
En febrero de 1959, un testigo en Rockingham, Carolina del Norte, observó un objeto redondo con una cola que medía entre 200 y 300 pies de diámetro. El objeto, de color verde oscuro, fue visto durante unos 10 segundos y se movía de norte a sur. Aunque inicialmente llamó la atención por su apariencia inusual, los investigadores concluyeron que se trataba de un meteorito. La descripción del testigo, junto con la ausencia de fotografías y el contexto meteorológico, apoyó esta interpretación. El informe oficial lo clasificó como un fenómeno astronómico, lo que sugiere que no se consideró un objeto no identificado con características inexplicables.
El informe llegó al Departamento de Fuerza Aérea a través de una cadena de comunicación militar, incluyendo unidades de defensa aérea y el personal de inteligencia. A pesar de que se registraron detalles como la hora, la ubicación y las condiciones climáticas, no hubo más evidencia para confirmar una explicación alternativa. El oficial encargado, Richard J. McGlynn, concluyó que el fenómeno era inusual pero no necesariamente inexplicable. Este caso es un ejemplo de cómo los informes de OVNI eran analizados con rigor, incluso cuando no llevaban a conclusiones definitivas.