🇺🇸 USAF — Project Blue Book
En febrero de 1960, un hombre de Grand Blanc, Michigan, capturó imágenes de la Luna con un telescopio casero y notó un objeto extraño en una de las diapositivas tras revelarlas. El sujeto, Joe Perry, un amante de la astronomía, mostró las fotos en su pizzería, donde un cliente sugirió que podría ser un platillo volante. Esto llamó la atención de dos agentes del FBI, quienes recogieron las imágenes y las remitieron al ejército del aire para su análisis. Tras una evaluación detallada, los expertos concluyeron que los puntos azules en la diapositiva no eran imágenes reales, sino defectos en la emulsión causados durante el proceso de revelado. A pesar de las objeciones de Perry, quien insistía en que tenía experiencia fotográfica y estaba seguro de que se trataba de un objeto real, las autoridades no encontraron evidencia concluyente de un OVNI. Finalmente, las imágenes fueron devueltas a Perry, pero el caso generó controversia y críticas por parte de grupos investigadores que cuestionaban la transparencia del proceso.
La historia de Perry se convirtió en un caso emblemático en la historia de los OVNI, especialmente por la participación del FBI y el ejército del aire. Aunque las autoridades concluyeron que los puntos eran defectos técnicos, Perry y otros ufólogos no estaban convencidos. La falta de acceso público a las imágenes y la rapidez con que se cerró el caso generaron sospechas de un posible encubrimiento. El caso también destacó la tensión entre el interés público por los fenómenos aéreos no identificados y la discreción gubernamental. Aunque no hubo confirmación oficial de un OVNI, la historia sigue siendo recordada como un ejemplo de cómo los testimonios y evidencias son manejados por instituciones oficiales.