🇺🇸 USAF — Project Blue Book
En marzo de 1960, un testigo en Nome, Alaska, observó un objeto brillante de color naranja-rojizo que explotó en dos fragmentos mientras viajaba de sureste a noroeste. El fenómeno duró unos 20 segundos y produjo un sonido siseante. Aunque inicialmente se pensó que podría ser un meteorito brillante, la naturaleza del evento generó múltiples testimonios y debates. Un técnico en una mina cercana también reportó una luz intensa que le permitió ver detalles en la oscuridad, lo que añadía misterio al suceso.
Más tarde, otros dos testigos en Teller, Alaska, observaron flashes de luz blanca, aunque discrepan en la forma del objeto. Algunos creyeron que aterrizó cerca de allí, y se escuchó un sonido similar a un trueno. Un oficial concluyó que probablemente se trataba de un meteorito, pero la confusión y la falta de datos precisos llevaron a múltiples investigaciones y comunicados. A pesar de las explicaciones científicas, la incertidumbre persistió, y el caso se convirtió en un ejemplo clásico de cómo los fenómenos aéreos no identificados pueden generar controversia y especulación.