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Profecías nucleares, ovnis y contaminación radiactiva en la Rusia de 1993

Profecías nucleares, ovnis y contaminación radiactiva en la Rusia de 1993
Estados Unidos6 pág
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Resumen

En junio de 1993 el periódico moscovita Rossiyskiye Vesti publicó una serie de testimonios ciudadanos dentro de la llamada Operación "Radiación", un esfuerzo por documentar casos de contaminación radiactiva en toda Rusia. Desde los Urales, la coordinadora del movimiento "Seguridad Nuclear", N. Mirónova, comparó las acciones del Ministerio de Energía Atómica contra la población con el genocidio estalinista, denunciando el vertido de residuos radiactivos durante la producción de armamento y las explosiones nucleares supuestamente pacíficas autorizadas en territorio ruso. Cerca de Kirovo-Chepetskiy, los habitantes del asentamiento de Karintorf descubrieron que vivían junto a un yacimiento de uranio del que las autoridades habían guardado silencio durante treinta años, mientras a orillas del Volga se levantaban centrales nucleares sobre terrenos geológicamente inestables, próximos a fallas activas.

El aspecto más insólito del reportaje conecta las predicciones de accidentes nucleares con el fenómeno OVNI. En Tomsk, a partir de 1989, una oleada de rumores profetizó una explosión catastrófica en la planta química siberiana de Tomsk-7. El autor, N. Novgorodtsev, rastreó las fuentes de estos rumores y las halló idénticas a las descritas por John Keel en su libro "UFO: Operation Trojan Horse": clarividentes, médiums, espíritus y estados alterados de conciencia. Investigadores de ovnis liderados por K. Butusov también advirtieron de un accidente inminente en la Central Nuclear de Leningrado, y la dirección de la planta llegó a amenazar con acudir al fiscal por difundir esas alarmas. Sin embargo, el tercer reactor de Leningrado sufrió efectivamente una parada de emergencia con liberación de productos radiactivos. Un ingeniero de aviación de Tomsk aseguró haber recibido información telepática de "alienígenas" sobre la catástrofe, y cuando en 1993 se produjo un accidente real en Tomsk-7, el artículo sugirió que la atención pública previa pudo haber forzado un desenlace menos grave.