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Durante el verano y otoño de 1952, varios testigos en Marruecos, España y África del Norte reportaron avistamientos de objetos voladores no identificados. En Marrakech, un disco luminoso apareció repentinamente en el cielo, seguido por otro más pequeño que se dirigió hacia el suroeste. En otro incidente, un grupo de cinco personas en Moulay Bousselham observó un objeto rojizo con bordes azulados que se movía rápidamente. Estos testimonios, publicados en periódicos locales, mostraban una variedad de descripciones: desde discos brillantes hasta objetos en forma de cigarro que dejaban rastros luminosos.
Los avistamientos no se limitaron a Marruecos. En Argelia, un agente ferroviario observó un objeto que se movía a gran velocidad, mientras en España, profesores y residentes reportaron objetos ovales y luminosos. En Sudáfrica, dos meteorólogos confirmaron la presencia de objetos que parecían no ser globos aerostáticos. En un caso notable, un piloto describió un encuentro cercano con un objeto azul-verde que se movía a gran velocidad. Estos eventos, aunque no resueltos, generaron un interés generalizado y fueron documentados por medios locales.