🇺🇸 USAF — Project Blue Book
En mayo de 1965, las autoridades tailandesas recuperaron un objeto caído del cielo y lo entregaron a las fuerzas estadounidenses en la región. Inicialmente reportado como un OVNI, el objeto fue analizado por laboratorios especializados y resultó ser parte de un cohete Scout. Este cohete había sido lanzado desde Wallops Island en diciembre de 1964 como parte de una misión conjunta con Italia para medir la densidad atmosférica. El motor recuperado pertenecía a la tercera etapa del cohete y llevaba el número de serie RH-75. La pieza cayó en la provincia de Sisaket, Tailandia, en mayo de 1965, varios años después de su lanzamiento. Aunque se esperaba que el cohete se quemara al reentrar a la atmósfera, este fragmento llegó intacto a la Tierra, lo que generó inicialmente confusión y alarma. Finalmente, se confirmó que no era un objeto extraterrestre, sino un componente de un cohete estadounidense.
La identificación del objeto fue clave para resolver un caso que inicialmente parecía inexplicable. La Foreign Technology Division del Ejército de EE.UU. solicitó ayuda a la empresa Hercules Powder Company, que confirmó que el motor pertenecía a una misión espacial específica. El cohete Scout había sido diseñado para orbitar durante seis meses, y su cuarta etapa se esperaba que se desintegrara antes de llegar a tierra. Sin embargo, este fragmento no lo hizo, lo que llevó a una investigación más detallada. Las autoridades tailandesas y estadounidenses colaboraron para analizar el objeto, y se concluyó que no representaba una amenaza. El caso es un ejemplo de cómo los objetos caídos del cielo pueden ser malinterpretados como fenómenos inexplicables, cuando en realidad tienen una explicación tecnológica.