🇺🇸 USAF — Project Blue Book
En julio de 1965, un testigo en Bellingham, Washington, reportó un objeto redondo y de color blanco-azulado que apareció en el horizonte. El objeto se mantuvo estacionario sobre la ciudad durante unos minutos antes de desaparecer hacia el noreste. La observación fue registrada por las autoridades aéreas y analizada como posible satélite. Aunque no se identificó con certeza, los datos coincidían con las trayectorias de satélites conocidos como ECHO II o Tyros 9. Los informes de la época indican que no se encontraron evidencias físicas, pero el testimonio fue considerado coherente con observaciones satelitales. La respuesta oficial sugirió que podría tratarse de un satélite brillante o incluso de un fragmento espacial.
La investigación concluyó que no se trataba de un fenómeno aéreo convencional ni de un fenómeno OVNI clásico. Los datos del informe, incluyendo la duración y la descripción del objeto, coincidían con las características de satélites visibles desde la Tierra. A pesar de que no se logró una identificación definitiva, los expertos consideraron que era más probable que se tratara de un satélite que de un objeto desconocido. El caso fue archivado sin más seguimiento, pero sigue siendo un ejemplo interesante de cómo los observadores civiles colaboraban con las autoridades aéreas para investigar fenómenos inexplicables en el cielo.