🇺🇸 CIA
En enero de 1953, la CIA intentó contactar al físico John A. Wheeler para que colaborara en el estudio de los "platillos volantes". Wheeler, ocupado con proyectos para la AEC, rechazó la oferta, pero sugirió otros expertos internacionales. Mencionó a Chapman, un especialista en auroras y fenómenos magnéticos, y a Hannes Alfvén, un investigador sueco en cosmología. Ambos eran considerados figuras clave en temas relacionados con fenómenos aeroespaciales. La CIA valoraba su conocimiento para abordar el misterio de forma científica.
Wheeler también señaló que, si el problema persistía, podría ser útil involucrar a estos expertos. La nota interna de la CIA refleja el interés por un enfoque serio y técnico, incluso si los recursos eran limitados. Aunque no se concretó la colaboración con Wheeler, su recomendación abrió la puerta a otros investigadores. Este documento muestra cómo las autoridades estadounidenses ya en los 50s buscaban respuestas científicas a lo inexplicable.