🇺🇸 CIA
En 1958, la CIA respondió a una consulta sobre si alguna vez había ordenado a testigos de avistamientos de ovnis que permanecieran en silencio. La respuesta oficial, dirigida a un alto mando militar retirado, afirmaba que no existían registros que respaldaran tal práctica. El documento, aunque breve, revela una postura clara de la agencia: no había evidencia de que los empleados de la CIA hubieran intervenido en la libre comunicación de testigos. Este tipo de correspondencia era común en una época de gran interés público por los fenómenos aéreos no identificados, y reflejaba el intento de aclarar rumores y teorías conspirativas.
La carta, firmada por un oficial ejecutivo, mostraba una actitud profesional y directa. Aunque no se abordaban cuestiones sobre la existencia real de los ovnis, sí se rechazaba la idea de una supresión sistemática de información por parte de la CIA. Este documento, ahora desclasificado, es un testimonio del clima de sospecha y curiosidad que rodeaba a los ovnis en la década de 1950, y también de cómo las autoridades trataban de manejar la percepción pública al respecto.