🇦🇺 National Archives of Australia
En 1954 y 1955, varios documentos oficiales y cartas privadas australianas revelan el interés y la confusión generada por los avistamientos de platillos volantes. Estos archivos muestran cómo figuras como el Ministro Richard Casey y científicos como E.G. Bowen analizaron los informes de objetos volantes no identificados (OVNI), buscando explicaciones racionales. Casey, desde Canberra, consultó con expertos en Londres, incluido el científico Frederick Brundrett, quien destacó que ningún avistamiento había sido verificado independientemente. Brundrett, aunque no descartó por completo la posibilidad de que los platillos existieran, señaló que todas las observaciones tenían explicaciones posibles, como fenómenos meteorológicos o errores de percepción. En Australia, el Departamento de Radiophysic también investigó informes de radar de objetos anómalos, sin encontrar una causa clara. Mientras tanto, en Francia, los avistamientos se volvieron un tema de broma nacional, aunque el gobierno creó una comisión para estudiar los casos más serios. Estos documentos muestran cómo, en una época de frío y avances tecnológicos, los platillos volantes generaron tanto curiosidad como escepticismo en las altas esferas del gobierno y la ciencia.