🇫🇷 GEIPAN / CNES
En julio de 1990, un campo en Eure fue testigo de un cráter inesperado de 14 metros de diámetro. La curiosidad despertó cuando los medios informaron sobre el hallazgo. Al inspeccionar el lugar, los investigadores encontraron una corona de tierra y un montículo central. Al excavar cuidadosamente, se recuperaron 25 fragmentos metálicos. Estos no eran de un meteorito, sino de una bomba incendiaira de la Segunda Guerra Mundial. Los análisis confirmaron que la explosión ocurrió en el subsuelo, dejando un misterio resuelto con un toque histórico.