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En diciembre de 1953, un piloto y un mecánico de Transair Airlines reportaron haber observado un objeto circular metálico sobre la región de Skåne, en Suecia. El incidente ocurrió mientras volaban en un DC-3 a una altura de 2.150 metros. El objeto, descrito como simétrico y con un diámetro estimado de 10 metros, se movía a una velocidad cercana a la del sonido, lo que generó gran sorpresa en los testigos. El piloto, Ulf Christiernsson, un veterano aviador con experiencia en la RAF durante la Segunda Guerra Mundial, afirmó que no se trataba de un avión jet ni de un fenómeno meteorológico. El objeto no dejaba rastro de humo ni de condensación, y su forma lo hacía inusual para cualquier aeronave conocida.
Las autoridades suecas, incluyendo el personal de defensa, investigaron el caso. Aunque inicialmente se consideró la posibilidad de un meteorito o un globo aerostático, no se llegó a una conclusión definitiva. Un director de una empresa de perfumes en Skåne incluso sugirió que el objeto podría haber sido un globo publicitario. Sin embargo, los cálculos necesarios para determinar si un globo tan pequeño podría aparecer como lo describieron los testigos no se habían completado. El caso sigue siendo uno de los más detallados y convincentes de la historia de los avistamientos de ovnis, y su resolución sigue siendo un misterio.