🇺🇸 USAF — Project Blue Book
En junio de 1957, una joven uruguaya de 19 años, residente en Campanero, observó un objeto aéreo que describió como sólido, de forma redonda y achatada, con un brillo intenso y color gris-azulado. El fenómeno se movía en línea recta de sur a norte con velocidad uniforme y emitía un sonido distintivo: un silbido agudo y prolongado, similar a un chiflido. Aunque no se tomaron fotografías ni se registró la duración exacta del avistamiento, los testigos confirmaron que el objeto no dejaba estela y no se aceleraba ni frenaba. Los vidrios de la casa vibraron durante la observación, lo que añadía un elemento inusual al caso. A pesar de la falta de datos precisos, el informe concluyó que se trataba de un disco volador.
El informe del Centro de Investigación de Objetos Voladores Inidentificados (CIOVI) en Uruguay destacó la apariencia metálica del objeto y el sonido inusual como elementos clave. Se comparó con otros casos similares en la región, como el observado por Juan Ramón Mora en 1958, donde se describió un zumbido similar al de una abeja. Aunque el análisis oficial señaló que los datos eran insuficientes para una evaluación concluyente, los investigadores locales llegaron a la conclusión de que el fenómeno observado era un OVNI. Este caso, aunque breve y sin imágenes, se suma a la lista de avistamientos que generaron debate y curiosidad en la época.