🇺🇸 USAF — Project Blue Book
En noviembre de 1957, un observador en Ogdensburg, Nueva York, avistó un objeto pequeño y redondo que cambió de color entre verde brillante, azul, blanco y naranja, aumentando y disminuyendo su brillo. El objeto permaneció prácticamente inmóvil durante un periodo de observación que duró entre 10 y 25 minutos. Aunque inicialmente podría haberse pensado en un globo o un avión, los datos coincidieron con la posición exacta de Venus en el cielo. Esto llevó a clasificar el avistamiento como un fenómeno astronómico, resolviendo así la incertidumbre del informe.
La observación no incluyó fotografías ni radar, pero los datos astronómicos confirmaron que el objeto era Venus. Este caso es un ejemplo de cómo los avistamientos de ovnis a menudo tienen explicaciones naturales, aunque en el momento pueden parecer inexplicables. La conclusión oficial fue clara: no se trataba de un objeto desconocido, sino de una identificación correcta de un planeta visible a simple vista.