🇺🇸 USAF — Project Blue Book
En junio de 1960, un niño en Syracuse, Nueva York, fue testigo de un suceso inusual cuando un objeto fundido golpeó su bota. Dos objetos, uno metálico y otro de baja densidad, cayeron cerca de su hogar. Las autoridades militares y científicas analizaron las muestras, que mostraron signos de haber sido expuestas a altas temperaturas. Aunque inicialmente se pensó en un meteorito, los análisis revelaron que se trataba de escoria de horno de vidrio, un material industrial común. La conexión con un objeto espacial, como el Sputnik IV, también fue considerada, pero no se confirmó.
La investigación incluyó espectroscopía, análisis de rayos X y pruebas de infrarrojos, lo que permitió identificar la composición química y la estructura no cristalina de los objetos. A pesar de las pruebas, no se encontró evidencia de radiactividad ni de un origen extraterrestre. Finalmente, se concluyó que los objetos eran de origen terrestre, probablemente relacionados con procesos industriales. Este caso, aunque intrigante, no aportó nuevas pistas sobre fenómenos ovni, pero sí ilustró la rigurosa metodología usada por las autoridades para evaluar informes de avistamientos.