🇺🇸 CIA
En enero de 1953, un grupo de expertos revisó los informes sobre objetos voladores no identificados (OVNI) para evaluar si constituían una amenaza para la seguridad nacional. Los datos provinieron principalmente de la Fuerza Aérea estadounidense, que seleccionó los casos mejor documentados. Tras un análisis detallado, el panel concluyó que no había evidencia de que los OVNI representaran un peligro físico directo. Además, no se encontró rastro de fenómenos atribuibles a artefactos extranjeros hostiles ni necesidad de revisar conceptos científicos existentes.
La recomendación final fue desestimar el misterio alrededor de los OVNI y comunicar al público que no existían pruebas de fuerzas hostiles detrás de los avistamientos. Este informe, aprobado para su liberación en 2010, fue firmado por destacados científicos y académicos, como H.P. Robertson y otros expertos en tecnología y física. Su objetivo era normalizar la percepción pública y evitar alarmas infundadas basadas en informes incompletos o malinterpretados.