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En julio de 1992, el capitán Vladimir Molokanov desapareció durante su regreso en un caza Su-27 tras una misión de entrenamiento. Perdió contacto con la base en la región de Okhotsk, cerca de las islas Shantarskiye, y desde entonces no se ha encontrado rastro de él ni del avión. Las autoridades han considerado múltiples teorías: accidente, pérdida de conciencia, fuga al extranjero o incluso un secuestro por un OVNI. A pesar de tres meses de búsqueda y análisis, ninguna hipótesis ha sido confirmada. La única explicación plausible hasta ahora es un fallo mecánico, ya que se reportó una falla en los reguladores de ambos motores del caza. Sin embargo, el piloto fue instruido para continuar el vuelo, lo cual no explica su desaparición.
La investigación incluyó a inteligencia militar y diplomática, y no se encontró evidencia de que el piloto hubiera escapado a Japón, Estados Unidos o Corea del Sur. Esta no es la primera vez que un piloto de esta unidad desaparece de forma misteriosa, lo que añade un aire de enigma al caso. Aunque oficialmente se mantiene la teoría del accidente, la ausencia de pruebas concretas ha dejado espacio para especulaciones, incluyendo la posibilidad de un fenómeno inexplicable.