🇺🇸 USAF — Project Blue Book
En enero de 1965, un piloto de Qantas y su tripulación reportaron observar siete rastros de vapor en el cielo sobre el mar de Tasman, entre Nueva Zelanda y Australia. El avión, un Electra, estaba a 20,000 pies de altura cuando los rastros aparecieron a unos 35,000 pies, viajando de oeste a este. Según el informe, los rastros se dividieron en siete direcciones distintas, sugiriendo una formación de aviones. La tripulación estimó que los objetos viajaban a velocidades superiores a las normales y que sus rastros se disiparon desde la parte trasera. A pesar de que las autoridades aéreas australianas no encontraron explicación oficial, algunos oficiales sugirieron que podría haberse tratado de una formación de aviones militares de alta velocidad.
El caso generó controversia, ya que los radares no registraron actividad en la zona y no hubo confirmación de vuelos autorizados. Aunque se propuso una explicación natural, como cristales de hielo, algunos oficiales de alto rango del RAAF consideraron que los datos apuntaban a una formación de aviones militares. El informe fue clasificado y posteriormente desclasificado, lo que permite hoy en día analizar una de las muchas incógnitas de la historia OVNI. La falta de imágenes o evidencia física no ayuda a resolver el misterio, pero el testimonio de la tripulación y la ausencia de explicaciones convencionales lo convierten en un caso intrigante.