🇪🇸 Ejército del Aire
En noviembre de 1968, un capitán del Ejército del Aire en Constantina observó un fenómeno luminoso que desafió la explicación convencional. Desde su ventana, el oficial vio una luz extremadamente brillante en dirección noroeste, que se movía con un patrón irregular, alternando entre intensidad máxima y una luminosidad similar a la de una estrella débil. Este ciclo se repitió varias veces, y el fenómeno fue observado por cinco testigos más, incluyendo a su esposa y personal del cuartel. Aunque los testigos descartaron la posibilidad de que se tratara de una aeronave, debido al comportamiento inusual de la luz, los investigadores consideraron que las estimaciones de distancia y altura eran subjetivas. La luz no mostraba forma discernible ni luces de posición, lo que añadía misterio al caso.
El informe oficial concluyó que no se encontraron datos que permitieran identificar el origen del fenómeno. A pesar de que Venus y Vega estaban en el cielo, su posición y brillo no coincidían con la descripción del avistamiento. El expediente fue clasificado como desclasificado, sin necesidad de mantenerlo como materia sensible. Aunque no se realizaron investigaciones posteriores, el caso sigue siendo un ejemplo de cómo los militares españoles documentaban fenómenos aéreos inexplicables hace más de medio siglo.