🇺🇸 CIA
En 1956, Hungría fue testigo de múltiples avistamientos de objetos voladores no identificados. Testigos confiables informaron que la defensa aérea del país detectó una formación de objetos volando a velocidades extremadamente altas, alrededor de 25,000 metros. Estos objetos no mostraban señales de perturbación, lo que llevó a pensar que no tenían armamento. Durante varias semanas, los informes aparecían diariamente, describiendo objetos capaces de cambiar dirección, acelerar y desacelerar sin esfuerzo. La situación generó debates en instituciones técnicas húngaras, donde se concluyó que los informes podrían ser parte de una campaña de propaganda.
A pesar de las investigaciones, se llegó a la conclusión de que los objetos no existían físicamente, y que los informes eran considerados una invención. Sin embargo, algunos comentarios de oficiales mostraban preocupación, como un colega que expresó: "Si son reales, espero que estén en camino a Moscú". Esta ambigüedad reflejaba tanto el miedo como la incertidumbre de la época, en un contexto de tensiones geopolíticas. Los documentos de la CIA sugieren que el fenómeno fue considerado un mito, aunque no se descartaba del todo la posibilidad de que algo real hubiera ocurrido.